Pasado y presente de los materiales educativos desde una perspectiva multimodal

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Por Mariana Landau. Los materiales educativos constituyen un elemento sustantivo en la conformación de los sistemas educativos modernos. Juan Amós Comenio (1592-1670), además de ser considerado el padre de la didáctica moderna, fue el creador del primer libro de texto, el Orbis pictus, que fue publicado en el año 1654. Desde esos primeros ejemplares, que datan de más de 350 años, los materiales educativos han atravesado un derrotero en el cual es posible observar regularidades y transformaciones en la actualidad.

Quizá uno de los cambios más visibles se sitúe en el soporte, del impreso al digital. Este aspecto es claramente observable ya que altera la materialidad del texto aunque no determina su conformación. Además, es posible enumerar otras transformaciones, no tan observables, que se han sucedido en los materiales educativos desde su institucionalización en el marco de lo que refiere a la organización del sistema educativo. Estos cambios se asocian con las formas de regulación de la edición y el contenido por parte del estado nacional, los modos de representación y comunicación de la información, la construcción del destinatario, entre algunos de los más significativos.

En relación con las formas de regulación de la edición y el contenido por parte del estado nacional, la Ley de Educación Común N° 1420, sancionada en el año 1884, estableció que una de la funciones del Consejo Nacional de Educación era “prescribir y adoptar los libros de texto más adecuados para las escuelas públicas, favoreciendo su edición y mejora por medio de concursos u otros estímulos, y asegurando su adopción uniforme y permanente a precios módicos, por un término no menor de dos años” (Art. 57, inc. 15). Esta imagen de homogeneidad y permanencia en el tiempo en los textos resulta bastante alejada del sector editorial, de la gestión estatal y de las formas de consumo de los libros escolares en la actualidad.

Otro de los aspectos en los que pueden observarse importantes transformaciones refiere a los modos de representación y comunicación de la información. La presencia de ilustraciones ya se observa tanto en el Orbis Pictus (1654) como en varios textos producidos mucho tiempo después, a principios de siglo XX (ver Spregelburd, 2009). Sin embargo, es posible afirmar que en la actualidad se visualizan cambios en la cantidad, en el tipo y en el lugar asignado a las imágenes (que muchas veces ocupan un lugar central). Además, se observan diferencias en el uso del color y en el diseño (que en algunos casos se asemeja a las páginas web).

En cuanto a los actores que participan de la vida escolar, pueden visualizarse diferencias en torno a la valoración social de la institución escolar, de los docentes y de los materiales educativos en comparación con los de comienzos del siglo XX cuando esta institución atravesaba su “edad de oro”. También se registran cambios en la magnitud del sistema educativo que ha ampliado considerablemente su matrícula, la cantidad de docentes y los años de escolaridad obligatoria. En los textos mismos, esto puede observarse en la construcción del destinatario.

Con relación al valor del texto, la idea de compendio del saber del libro de texto se ha diluido en un escenario de sobreabundancia de información en el que circulan otros textos, algunos producidos desde la esfera educativa y otros generados por diversos actores que participan de los distintos medios de comunicación.

Esta enumeración de transformaciones, sin embargo, no agota los cambios ocurridos. La alternancia entre gobiernos democráticos y dictatoriales, las crisis y los momentos de relativa bonanza económica y las perspectivas pedagógicas vigentes en cada momento histórico han sido aspectos que influyeron en las formas de producción y apropiación de los materiales educativos en las aulas.

El enfoque multimodal realiza en forma frecuente comparaciones históricas con el fin de dar cuenta de las formas en que las tecnologías digitales reorganizan y reformulan los recursos disponibles para la producción de significado (Bezemer, Diamantopoulou, Jewitt, Kress y Mavers, 2012). Estos recursos están compuestos por los medios (pantallas, libros y tablets, entre otros) y por los modos semióticos (imágenes, escritura, habla, gestos y miradas, entre otros) presentes en cada evento comunicativo. Desde esta perspectiva, entonces, las investigaciones sobre materiales de enseñanza se han enfocado en analizar los materiales de enseñanza en sí mismos y los materiales de enseñanza en contextos de aprendizaje.

En el primer grupo se encuentran los trabajos que analizan cómo se articulan los distintos modos semióticos al interior de los materiales de enseñanza. Por un lado, un importante núcleo de trabajos se centra en analizar cómo el discurso de los materiales educativos (y a través de qué modos semióticos) reproduce las formas desiguales de dominación al desnaturalizar las formas estereotipadas de construir las diferencias étnicas, de género o de clase. Por otro lado, un conjunto de investigaciones problematizan la relación entre las formas de representación de la información en los materiales y los desafíos vinculados con las alfabetizaciones múltiples, entre otros.

En el segundo grupo podemos ubicar los estudios que abordan el análisis de los materiales educativos en contextos de aprendizaje. Su principal énfasis se encuentra en comprender los géneros discursivos predominantes en cada uno de los artefactos semióticos y las formas en que se articulan con el fin de favorecer la construcción de significado. En este marco, el diseño de las instancias de aprendizaje implica distintos aspectos como la organización espacial, la comunicación pedagógica y la enseñanza de los contenidos. Esta dimensión está estrechamente vinculada con el uso de las tecnologías digitales, cuyo interrogante principal refiere a qué se hace y qué hace cada quien en el marco de la clase. Las formas de uso de los actores (y no las tecnologías en sí) pueden transformar la relaciones entre poder y conocimiento (Jewitt, 2009).

Por todo lo expuesto, y a manera de síntesis que no pretende agotar la discusión, “materiales educativos” es un tema vigente en los escenarios educativos pasados como, también y por sobre todo, en los actuales. La complejidad refiere no solo a la selección de los contenidos, sino también a cómo se representa y comunica la información y a cómo los materiales especialmente diseñados para enseñar se articulan con otros artefactos presentes en las clases. También es importante analizar cómo los gestos, las miradas, el discurso oral y escrito y demás modos semióticos se conjugan en la producción de significado.

Bibliografía

BEZEMER, J., DIAMANTOPOULOU, S. JEWITT, C., KRESS G. y MAVERS, D. (2012) Using a social semiotic approach to multimodality: researching learning in schools, museums and hospitals. NCRM Working paper 01/12.

SPREGELBURD, Roberta Paula (2009) “Escenas de lectura en libros de primer grado en Argentina. 1900-1945”, en Linares, María Cristina y Spregelburd, Roberta Paula (coord.), La lectura en los manuales escolares. Textos e imágenes, Imprenta de la Universidad Nacional de Luján, UNNE/UNLu/SPU, Imprenta de la Universidad Nacional de Luján, Luján.

JEWITT, C. (2009) Technology, Literacy, Learning. A Multimodal Approach. Routledge.

Mariana Landau / Magister en Análisis del Discurso (UBA). Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA). Profesora regular de Tecnologías Educativas de la Carrera de Ciencias de la Comunicación (FSOC-UBA).Profesora de la Maestría en Educación, Lenguajes y Medios (UNSAM). Integrante del Área Investigación y Evaluación de Programas de la DINIECE, Ministerio de Educación. Participa en diversos proyectos de investigación sobre las transformaciones recientes en educación vinculadas con la inclusión de tecnologías en el sistema educativo y tiene varias publicaciones sobre el tema.

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