Conocé a los 9 maestros latinoamericanos que están entre los 50 mejores del mundo

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La Fundación Varkey nominó a 9 docentes de latinoamérica como candidatos a ganar el Global Teacher Prize, un reconocimiento que los premia por su labor en el aula.

Se trata de una iniciativa de la Fundación Varkey, una organización internacional sin fines de lucro que incentiva la docencia de excelencia con el objetivo de garantizar educación de calidad para chicos de sectores vulnerables.

Entre más de 20 mil nominaciones de 179 países diferentes, la fundación seleccionó a 50 finalistas para que disputen el gran premio: un millón de dólares. 9 de ellos son de latinoamérica.

La final —de este evento que lleva su tercera edición— se llevará a cabo el próximo 19 de marzo en Dubai, Emiratos Árabes.

 

Conocé a los 9 representantes de América Latina:

• Silvana Corso (Argentina): fue catalogada como una niña con problemas de aprendizaje. Su hija, Catalina, nació con parálisis cerebral y murió en 2009. Esta experiencia cambió su perspectiva con respecto a la educación. Como directora de una escuela secundaria, desarrolló un concepto inclusivo que permitió la admisión de alumnos dentro del espectro autista y con condiciones como espina bífida. Su trabajo ha sido reconocido con diferentes premios y ha servido como referencia en la capacitación de educadores.
Wemerson Da Silva Nogueira (Brasil): inició su carrera como docente después de graduarse de biólogo. La primera escuela a la que llegó tenía una tasa de deserción escolar de 50 por ciento y un personal muy desmotivado. Estaba localizada en una zona en la que prevalecía el crimen: los padres e incluso los alumnos estaban involucrados en tráfico de drogas y actos violentos. Él desarrolló un proyecto que derivó en que 90 por ciento de los alumnos abandonaran las actividades delictivas en un período de 4 años. Actualmente es la mejor institución educativa de la ciudad y ha contribuido a la disminución de la violencia en la comunidad en 70 por ciento.
• Valter Pereiade Menezes (Brasil): tiene 10 hermanos, sus padres tenían pocos recursos y no habían ido a la escuela, pero valoraban la educación e hiceron todo lo posible para ayudar a su hijo a acceder a ella. En la modesta comunidad en la que vivía no había escuela, así que con tan solo 7 años, Valter se fue a estudiar a la ciudad. En muchas ocasiones, pasó hambre. Pero el esfuerzo valió la pena: durante 21 años utilizó la enseñanza como herramienta para que sus estudiantes luchen contra la pobreza. También ha impulsado proyectos ecológicos de saneamiento de agua.
Eligio René Salamanca Navarrete (Chile): como maestro de niños con dificultades de aprendizaje se dio cuenta de la importancia que un profesor puede tener para los estudiantes, particularmente para aquellos que viven en lugares remotos. Actualmente es director de una escuela en la que el 82 por ciento de los estudiantes viven en condiciones de vulnerabilidad. En la mayoría de los casos, sus padres tienen escasos estudios y bajos ingresos. Sus esfuerzos han logrado que los estudiantes ocupen el tercer lugar en la región en los exámenes oficiales.
Mario Rodrigo Santibáñéz Caro (Chile): antes de dedicarse a la docencia de manera formal, realizó actividades de capacitación dirigidas a adultos y jóvenes de escasos recursos, trabajando en áreas rurales y promoviendo el desarrollo sustentable. En Santiago de Chile trabajó en una escuela en la que 85% de los estudiantes provenían de ambientes vulnerables, de familias disfuncionales o habían sido víctimas de abuso físico y psicológico. Ha impulsado el uso de las computadoras en el aprendizaje científico para motivar a sus estudiantes. En 2014 sus alumnos ganaron una competencia de actividades innovadoras en el aula de clase con el diseño de un proyecto para calentar el agua de los vestidores de la escuela.
• Alexander Rubio (Colombia): ha enseñado educación física desde 1999 en la misma escuela, que se encuentra en una zona con problemas de violencia vinculados a bandas delictivas. Hay tráfico de drogas, robos y asesinatos. En el área también viven muchos desplazados. En sus clases ha incorporado técnicas de yoga, expresión y percusión corporal, lo que ha mejorado el rendimiento académico de los estudiantes y la evaluación comparativa con otras escuelas en la región. El 80 por ciento de los estudiantes que han terminado sus estudios y el concepto que ha desarrollado como docente fue el objeto de una investigación realizada por la Universidad Pontificia Bolivariana, en Colombia.
• Tracy-Ann Hall (Jamaica): una dislexia no diagnosticada le dificultó el paso por la escuela. Estudió técnica automovilística pero luego descubrió su amor por la docencia, por lo que luego se graduó como maestra. La primera clase de la que estuvo a cargo, etiquetada como mala, se transformó en un éxito: 95 por ciento de los alumnos pasó el examen automotriz, algo sin precedentes en la historia de la escuela.
Ha convencido a empresarios del sector automotor de financiar becas para estudiantes excepcionales. También ha demostrado tener una gran creatividad para encontrar recursos y materiales que pueda utilizar en sus clases.
• Juan Raúl Cadillo (Perú): se ha concentrado en la tecnología para enseñar a sus alumnos. Para esto recurre a juegos matemáticos, libros de realidad aumentada e incluso los ayuda a crear sus propios videojuegos. También ha desarrollado una plataforma en la red que le permite a los estudiantes escribir, ilustrar y contar historias compartiendo información y conocimiento. Creó una técnica para ayudar a los estudiantes a aprender a escribir que mejoró en 70 por ciento las habilidades de los estudiantes.
Ron Álvarez (Venezuela): no sabía que quería convertirse en maestro. A los 10 años ingresó en las filas del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, conocido como El Sistema. Fue así como empezó a trabajar como instructor de docentes para promover el método desarrollado por El Sistema, tanto en Venezuela como en otros países. Organizó el modelo de El Sistema en Gotemburgo, Suecia, para jóvenes refugiados de la guerra y víctimas de violencia de entre 11 y 17 años. Entre sus integrantes se encuentran chicos de Siria, Afganistán, Albania, Somalia y Eritrea.

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