¿Todos los docentes debemos trabajar con TIC? Oportunidad o requisito

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Introducción

Nancy Peré es profesora adjunta de la Unidad Académica, Pro Rectorado de Enseñanza (Universidad de la República, Montevideo) y responsable del “Programa de Formación Docente en TIC” UA-C.S.E. Pro Rectorado de Enseñanza. AECI Uruguay.

Desde las políticas universitarias centrales de la Universidad y desde las Facultades y Escuelas se han realizado sostenidos esfuerzos en los últimos años para que se expanda y generalice el uso de las tecnologías para la enseñanza en la educación superior.

A su vez las revisiones teóricas, los resultados de investigación y las publicaciones que se realizan en el ámbito educativo, vinculadas a tic, han insistido mucho en ese mismo sentido.

Se ha fundamentado la importancia de las TIC en la educación desde múltiples puntos de vista y por diversas razones.

En este momento, luego de ver muchos aportes iguales se produce una saturación que lleva a parar y revisar las preguntas que circulan: ¿por qué es que los docentes no se apropian de las tecnologías?, ¿por qué no innovan?, ¿qué pasa con la formación de los docentes que no logra el cambio de modelo pedagógico?,

En lo que sigue la propuesta es cambiar las preguntas para buscar otras respuestas.

 

Las categorizaciones de cursos: ¿uno solo bueno?

En la bibliografía que refiere investigaciones sobre los entornos virtuales se encuentran muchas que establecen distintas categorías de cursos, en especial los que consideran los modelos pedagógicos que se ven reflejados desde el diseño, planificación e implementación de los mismos.

Las experiencias y estudios realizados en la Universidad de la República, Uruguay, han demostrado que el uso de su Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) es aún incipiente y que son muchas las posibilidades para profundizar su manejo y potencialidad pedagógica. En Peré, N., et.all (2012) se realizó una categorización de los distintos diseños educativos en EVA y se encontró que la mayoría de los cursos virtuales son principalmente un apoyo a las clases presenciales mediante la publicación de material de lectura y en algunos casos se le agrega la habilitación de espacios de diálogo e intercambio por medio de foros. También se analizaron experiencias en donde se observa una gran potencialidad para el aprendizaje colaborativo y la construcción de conocimiento en comunidades virtuales.

Por otro lado en el estudio de Cabero, J. y López, E. (2009) se distribuyen los cursos en transmisivos, de transición-transmisivos, de transición-integrador y el modelo integrador. En dicho trabajo se indica la importancia de pasar de un modelo transmisivo a un modelo integrador.

En ambos trabajos el sentido y objetivos son claramente definidos hacia una mejora de la educación a partir del cambio en las prácticas docentes.

Ahora la pregunta es, ¿solo se cambia en un sentido?. No es posible pensar que cuando se realizan cursos denominados repositorios o transmisivos también se están transformando contextos de formación. ¿Los momentos de apropiación tecnológica siguen una línea recta?. Entiendo que cada uso de la tecnología en la educación superior va a brindar verdaderos frutos cuando es auténtica, es decir cuando su uso está relacionado con el interés y posibilidades del equipo docente, cuando implica el máximo esfuerzo en ese momento particular de desarrollo. Es a su vez especialmente interesante que cualquiera de las clasificaciones pueden estar indicando formas de “entrar” en el mundo tecnológico distintas, ni mejores ni peores. ¿En que se justifican las diferencias? A modo de una primera aproximación se pueden tener en cuenta aspectos tales como características docentes, institucionales, disciplinares, de infraestructura tecnológica, de soporte, de conocimiento de la herramienta o de resistencias varias incluidas las que implican reclamos salariales.

En definitiva la tensión entre profundizar la generalización, potenciar el uso pedagógico de los cursos virtuales y los cambios en las prácticas docentes es uno de los aspectos más importantes para seguir analizando. En esta perspectiva, intentando ampliar la mirada y no ver un solo camino.

Los modos de ser y estar en la web

En el apartado anterior se intentó plantear otra posible forma de analizar el cambio pedagógico en el uso de entornos virtuales. Como otro elemento clave para este análisis se encuentra la propuesta del CITEP, (2013). El equipo del CITEP mediante la creación de un curso MOOC[2] se plantea una serie de escenarios de participación en el curso. Proponen:

  1. “Escenarios de Inspiración (bibliografía y expertos)
  2. Escenarios de Intercambio(foros, blogs, redes)
  3. Escenarios de creación colaborativa (actividad grupal)
  4. Escenarios de producción (e-portfolio)
  5. Escenarios de comunidad (participación en los distintos espacios)” (Citep, 2013)

Esta mirada de escenarios es interesante para pensar los modos en que en la actualidad los docentes puede estar intentando aproximarse a las TIC. La propuesta es amplia y abarca múltiples puertas de acceso. Cada forma de participar brinda posibilidades y exigencias distintas. Seguramente se encuentren docentes interesados en cada categoría. ¿Eso lleva consigo algún tipo de valoración? Es de esperar que no sea así, cada momento es personal e instransferible, cada docente sabe hasta donde puede involucrarse, hasta donde avanzar. Muchas veces no es por falta de conocimiento o interés sino por un conjunto de condiciones no favorables para su desarrollo profesional o porque la presión en torno a la investigación implica un esfuerzo que obliga a un tipo particular de priorización de agenda.

En definitiva sigue existiendo una falsa expectativa de renovación e innovación que traen y han traído históricamente las nuevas tecnologías, en donde en la actualidad son un claro ejemplo ello los MOOC, que más que una innovación pueden llevar a convertirse en una “moda retro”. (Peré,N. 2013).

A pesar de lo anterior en el trabajo con docentes en estos temas se observan algunas certezas.

Entre lo que se puede considerar una de ellas, se encuentra que, son los docentes motivados que se convierten en docentes innovadores y que transforman cada nueva tecnología en un desafío para cambiar su práctica. Son ellos también quienes contagian con su dinamismo a otros colegas y van logrando que se sumen a sus iniciativas y propuestas. De todas formas seguirán siendo necesarios docentes que mantengan su mirada crítica, no solo como un modo de frenar los cambios, sino para que al discutir se puedan afirmar las bases de un nuevo paradigma educativo.

Por otro lado también se ha constatado que instituciones que desarrollan proyectos, planes estratégicos, lineas de política educativa centrales y descentralizadas, relevan necesidades y conforman equipos multidisciplinarios tienen más posibilidades de contar con docentes motivados.

A su vez es necesario revisar los procesos de formación docente para que se den encuentros creativos que permitan dar inicio al proceso de apropiación de tecnología, que acompañen el crecimiento y desarrollo de propuestas y que puedan evaluar sus acciones. Los cursos realizados han ido ajustándose con el tiempo pero aún deben seguir buscando la forma de interpretar mejor los escenarios de participación antes mencionados para ir involucrando cada vez más a docentes con distintos intereses.

En conclusión todos los esfuerzos son necesarios porque transformar la educación superior es un proceso lento en donde no se parte de la nada, hay mucho construido pero también siempre se puede ir a más. En definitiva seguiremos insistiendo en ver las tic como posibilidad de prácticas docentes alternativas y no como un requisito indiscutible.

 Nancy Peré

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