El Dr. Pedro Hepp K., es Presidente de TIDE S.A., Investigador de la Universidad Católica de Temuco y ex Director Nacional del Programa Enlaces de informática Educativa del Ministerio de Educación de Chile.

Por Pedro Hepp K. Durante mayo del 2012, más de 300 personas de 27 países estuvieron debatiendo sobre educación en torno a un distrito imaginario llamado “Buena Vista”, en cuyas escuelas disponían de tecnología en base al modelo 1 a 1, pero cuyos profesores no habían modificado sustancialmente sus didácticas (http://ideasfestival.ning.com/). El debate se efectuó en línea durante 7 días, en torno a 10 temas específicos tales como “evaluación de aprendizajes”, “contenidos digitales”, “evaluación del programa 1 a 1”, “aprendiendo en el siglo XXI”, etc.

Fue un debate extraordinariamente rico y generoso en ideas, donde quedó en evidencia una vez más las enormes expectativas que tenemos sobre nuestras escuelas, en especial, a la luz de las habilidades que deben desarrollar los estudiantes para insertarse en una sociedad que ofrece cada día nuevas formas de aprender, de informarse, de entretenerse y de ser creativos, usando las nuevas tecnologías digitales.

¡Qué compleja es la profesión de profesor! Pareciera que no sólo les exigimos hacer realidad nuestros sueños y esperanzas de una sociedad más justa e igualitaria, donde cada niña y niño pueda desarrollarse en todo su potencial con las mismas posibilidades; también deben ser los artífices de formar personas capaces de resolver los grandes males de la sociedad: delincuencia, intolerancia, pobreza, etc. Y como si fuese poco, la mayoría de los jóvenes de hoy lleva en sus bolsillos, una poderosa máquina que le permite acceder en línea a grandes repositorios de información en todo el mundo y conectarse con otros jóvenes y con máquinas en tiempo real, durante las horas de clase ¿cómo puede y debe lidiar un profesor con todas estas demandas e innovaciones?

Durante esos 7 días de debate sobre Buena Vista reflexioné sobre el rol actual del profesor de aula, que día a día trata de cumplir con la tarea de educar ante un escenario crecientemente complejo y cambiante, para los que no fue preparado durante su formación como profesor ¿cómo pudo habérsele preparado para asumir esta realidad que sólo irá haciéndose más compleja con el tiempo?

En los últimos meses han sido publicados diversos estudios de organismos internacionales[1] dando cuenta de la realidad de las tecnologías de información y comunicación (TIC) en las escuelas de Latinoamérica y el Caribe y de las enormes brechas entre los diseños y decisiones de políticas educativas y la implementación de esas políticas en la compleja realidad de nuestras escuelas. Por otra parte, también ha sido descrito aquello que sí está dando resultados con las TIC en las escuelas[2] y las características de estas nuevas generaciones de jóvenes denominados “Aprendices el nuevo Milenio”.

A partir de esas publicaciones y a petición del BID y de RELPE concluí recientemente un estudio sobre la formación inicial de profesores y el uso de las TIC como instrumentos de aprendizaje en Latinoamérica. En este estudio contacté a 21 centros de formación de profesores en 14 países, desde donde generosamente accedieron a responder todas las consultas y cuestionarios planteadas.

Todas las instituciones contactadas demostraron un alto interés en que los futuros profesores adquieran habilidades con las TIC y puedan utilizarlas posteriormente en las escuelas. Este interés se ha traducido en acciones durante la formación, tales como cursos de introducción a la informática educativa, talleres de práctica con TIC, capacitación de profesores en el uso de TIC en aula, eventos y seminarios de informática educativa con expertos internacionales, etc. Algunas de estas acciones han sido de corta duración (algunas semanas o meses) y otros más estables (insertos en el currículo de formación de profesores), en especial en este último caso, cursos introductorios de informática educativa.

Por otra parte, las instituciones que forman profesores, salvo excepciones (como algunas Escuelas Normales Superiores de Colombia), aún no cuentan con un Plan Estratégico TIC que incluya los necesarios apoyos institucionales (políticas y recursos), las definiciones (estándares TIC) y líneas de acción, para la integración sistemática y transversal de las TIC en la formación de sus profesores. Si bien hay algunos planes incipientes, pocos cuentan con mecanismos de evaluación de la calidad de la formación con TIC que están recibiendo sus estudiantes o con un diagnóstico de cómo se transfieren posteriormente los saberes sobre TIC para enseñar y aprender en las aulas de las escuelas.

La mayor actividad sobre TIC que se registró surge del trabajo de docentes innovadores con iniciativas relativamente aisladas de los planes o programas curriculares formales de la institución. A pesar de esto, es notable la cantidad y variedad de estas iniciativas, que refleja que en las instituciones de formación de profesores hay claramente una base de recursos humanos que ha sido capaz de introducir las TIC y que se beneficiarían de un mayor respaldo institucional, redes de pares con experiencias similares y modelos para la inserción pertinente e integral (cursos básicos, avanzados e inserción transversal de las TIC) en las mallas curriculares.

Una de las interrogantes que surge del estudio de las experiencias registradas, es acerca de cuan preparado(a) sale actualmente el nuevo profesor o profesora a ejercer en las escuelas utilizando TIC como un recurso pedagógico en su aula y para su gestión educativa. Esta preocupación no se resuelve completamente del análisis de las experiencias registradas, pero la evidencia sugiere que hay un brecha entre la formación sobre informática educativa y la didáctica necesaria con TIC en los contextos reales que encontrarán los profesores al egresar: cómo lidiar con poca tecnología e inestable, con o sin Internet en las aulas, escasa variedad y calidad de software educativo; sin tiempo para practicar; o cómo aplicarla en materias específicas: ¿cómo enseñar álgebra en 6º año básico o de primaria con tecnología, qué software? ¿cómo evaluar? ¿en el aula o en el laboratorio tecnológico?; o cómo integrar las TIC en el aula rural y multigrado.

Entre las principales conclusiones de este estudio está la necesidad detectada, por parte de las instituciones formadoras de profesores así como de sus docentes, de conocer otras experiencias con TIC en instituciones de contextos similares y de saber cómo han superado las diferentes barreras institucionales, tecnológicas y pedagógicas y qué estándares han establecido. En este sentido, las instituciones de formación docente se beneficiarían significativamente con un “Observatorio de TIC en la Formación inicial de profesores”, que también sea un referente para los Ministerios de Educación, que mantenga actualizado el estado del arte y sea un mecanismo de intercambio de experiencias y de propuestas al respecto.

La dinámica de la evolución de las tecnologías digitales, de la investigación aplicada sobre sus usos en educación, más la creciente experiencia que se reporta con ellas tanto en escuelas como en instituciones formadoras de profesores, amerita que estas instituciones dispongan de un “Plan Estratégico TIC” que dé cuenta de esta dinámica y dispongan de los recursos y mecanismos necesarios que garanticen que sus estudiantes adquirirán las competencias y tendrán la experiencia que les permita usar efectivamente las TIC durante el ejercicio de su profesión docente.

Finalmente, dadas las fuertes inversiones en TIC para el sistema escolar que hacen los países de nuestra región, es de interés para ellos que las instituciones formadoras de profesores tengan políticas claras respecto de las TIC. Si las nuevas generaciones de profesores no egresan habilitados para enseñar con TIC de manera efectiva en las escuelas, y no disponen de recursos para asumir los continuos cambios de la tecnología y de las didácticas que las utilizan, los países deberán seguir permanentemente resolviendo el problema del uso de las inversiones en TIC capacitando a los profesores en ejercicio. Y ya sabemos que nuestros profesores están en su mayoría con demasiada presión laboral y no disponen de tiempo de sobra para practicar y aprender de las nuevas TIC.

El debate entorno a Buena Vista es una luz de esperanza para la integración de las TIC en la formación de profesores, pues hay una gran cantidad de excelentes profesionales e investigadores, diseñadores de políticas TIC, docentes universitarios y profesores de escuelas, genuina y tenazmente trabajando por una mejor comprensión y una mayor integración de las TIC en las escuelas de nuestra región.

 

El Dr. Pedro Hepp K., es Presidente de TIDE S.A., Investigador de la Universidad Católica de Temuco y ex Director Nacional del Programa Enlaces de informática Educativa del Ministerio de Educación de Chile.


[1]   Brun, M. “Las tecnologías de la información y las comunicaciones en la formación inicial docente de América Latina”. CEPAL, División de Desarrollo Social. Serie políticas sociales N° 172, Septiembre de 2011.

    Hinostroza, J.; Labbé, C. “Políticas y prácticas de informática educativa en América Latina y El Caribe”. CEPAL Serie Políticas sociales N° 171. Mayo 2011.

[2]   Pedró, F. “Tecnología y escuela: lo que funciona y por qué”. Documento Básico. Fundación Santillana. 2011.

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3 COMMENTS

  1. Excelente insumo contextualizador para el desarrollo de póliticas certeras y efectivas en nuestras escuelas de pedagogia.

  2. Gracias Pedro por la reflexión que haces a la persona del enseñante. Todos los día conocer, implementar y evaluar un modelo mental nuevo en educación que además sea soportado en tecnologías, hace que los profesores perdamos el rumbo y generemos una falta de seguridad frente a la acción de hacer enseñable un saber.Tu texto da luces respecto de la recuperación de la pedagogía y eso ya es un paso para fortalecer la profesión y su permanente aniquilamiento público.
    Valoro mucho la idea de un observatorio ( Latinoamericano de TICS).
    Mis cordiales saludos.

  3. Es un momento interesante para comenzar a investigar sobre los profesores formadores. En Argentina, se desarrollan varias líneas de desarrollo profesional de modo gratuito, desde el Ministerio de Educación. Pero, entre la oferta y el deseo de los profesores, existe una brecha. En el IES que trabajo, que se dedica a la formación docente, solo un 5 % de los docentes ha incursionado en TIC, pero desde distintas concepciones y enfoques de enseñanza. Están aquellos que solo la usan como el afiche electrónico, aquellos que las utilizan como depositorio y distribuidor de textos, o como herramienta de intercambio. De todos modos, creo que son los primeros pasos.
    Saludos Prof. Pedro desde Jujuy

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